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Es el municipio de Mazarrón, con su hermoso y bello puerto,
una de las joyas del turismo y la geografía murciana, desde hace muchos años.
Es vox populi, fuera de nuestras fronteras regionales, que las playas de
Mazarrón son un fiel espejo en donde se pueden pasar unas vacaciones idílicas,
llenas de encanto y como un rincón de paz.
En estos últimos años, se pronostica, que el turismo salvaje en el sur de
nuestra Comunidad Autónoma, puede llegar a ser una peligrosa realidad y una
amenaza. Los bellos rincones de Mazarrón se van a convertir en un infierno
impulsados por la sed de riquezas de hombres que le importa un bledo el futuro de
los mazorroneros. Siempre ha sido así, salvo aquella época dorada del alcalde
Mariano Yúfera, que fue quien le dio un impulso romántico y personal al turismo
murciano que tuvo un gran esplendor en el municipio.
Mariano Yùfera pasará a la historia, incluso con sus
errores, a la vida mazarronera, que hoy se ve pisoteada desde que aquel alcalde
estrambótico que fue Domingo Varela pretendió, con la ayuda del gran Buda,
Ramón Luis Valcárcel, buscarle a Mazarrón un lugar en el sol. Pero Domingo fue
tumbado por sus enemigos poderosos y por sus impulsos atávicos sin medida y sin
razones sólidas que respondieran a realidades concretas y definidas, porque el
Gran Buda también lo traicionó sin que hasta hoy se haya explicado por qué
motivos.
Ahora, hoy, una banda humana de políticos oportunistas se
han repartido el suculento pastel de ese bello cuerpo turístico que ha sido
Mazarrón, la Perla Negra del Mediterráneo murciano, sin que levante cabeza. El
problema político, humano y social es de consideraciones siderales porque la
codicia no tiene freno en un ayuntamiento que tiene prácticamente abandonados a
los ciudadanos, y lo que es mucho peor, a sus visitantes y turistas que se
quejan del abandono de los últimos doce años, agravados en estos dos últimos
desde las elecciones.
Nosotros opinamos, como este editorial es una opinión colectiva en favor del
hermoso pueblo y sus entornos, que es hora de que el pueblo llano levante sus
voces y digan basta a unas autoridades que dan la impresión de que son
manejadas por poderes ocultos que desde luego no son los partidos, sino fuerzas
económicas. Incluso Izquierda Unida que es un organización que suele respetar
los trasfondo sociales, está pecando de ingenuidad uniéndose a esas fuerzas
impropias que manejan a Mazarrón en provecho propio.
Vega Media Press que siempre ha tratado, y buscado, el bien
de esta joya turística se dispone a apuntar bien sus baterías de fuego
periodístico, informativo y cultural, para desenmascarar a quienes manipulan a
un pueblo que está llamado, aún, a ser un referente del turismo regional,
porque no se puede consentir tanta manipulación. Queda dicho.
Quizá siendo muy generoso podría creerme que los políticos
se meten en política para hacer un servicio a la ciudadanía, aunque si nos
centramos en su manera tan sui géneris de relacionarse con el pueblo,
tenemos más que visto que esa no fue la razón primordial para militar en un
partido.
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