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José María Hernández.
Jueves, 12 de julio de 2012

Un Estado marioneta

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[Img #3462]Es aquel que deja el cuerpo muerto y permite que otros vengan y cojan los hilos y los muevan al son que quieran. Mariano ha hecho del Estado español la perfecta Marioneta. Son los banqueros, financieros y políticos centroeuropeos, neoliberales todos, quienes mueven los hilos. Hablan a través de la teutona y demás burócratas asalariados. Ya no somos un Estado, somos la periferia de Europa y como cualquier arrabal que se precie y ya instituido, el decorado ha de ser cambiado por otro más acorde y propio a la nueva realidad impuesta. Todos no podemos ser ricos (incluidos los países), sólo algunos son los llamados a disfrutar de esa gracia divina exenta de impositiva alguna y lograda, la más de las veces, por ardides poco éticos y en nada morales.

 

Entonces, ¿Para qué necesitamos ya esa estructura administrativa del Estado? Este debiera ser el primer recorte, de arriba para abajo y no al revés de cómo se está haciendo. Si ya no disponemos de lo que es nuestro, si ya todo nos viene impuesto desde Bruselas, ¿para qué queremos al Jefe del Estado, al presidente del gobierno y ministros y secretarios y subsecretarios y directores generales? Seamos coherentes y productivos. Eliminen después a los presidentes autonómicos y a sus consejeros, secretarios y directores generales. Bruselas es grande y hay mucha gente capaz para toda esta gestión administrativa y hoy con la Internet ya no hay que hacer acto de presencia.

 

Eliminemos lo que ya son reminiscencias del pasado soberano. Hemos delegado nuestra soberanía al centro físico, político y económico de Europa.

 

Disuelvan pronto el Senado y el Congreso que las leyes ya nos las hacen los que manejan los hilos. Dejen, antes de todo, privatizada la sanidad, la educación, la dependencia, las pensiones y las prestaciones de desempleo. Las Loterías, la Renfe, Paradores y lo que pueda quedar por ahí perdido, que los oligarcas están con apetito y que luego no haya líos. Refuercen al tiempo y con más fondos el concordato con la santa sede que hará falta. Los templos a la estulticia, pueden empezar a llenarse de bobos sumisos y de manos pidiendo el mendrugo, si queda.

 

Hay demasiados políticos que nunca supieron qué es la política y a quién sirve, lógicamente no hacen política: sólo viven de la política. No les hables de proyectos ni de planes de Estado, no les hables del futuro para los próximos 25 años, ellos bastante tienen con ganar las próximas elecciones y tener su hueco. Ese es siempre su horizonte, nunca hubo otro. Lo primero que hicieron fue colocar a toda su gente en los puestos vacantes o en otros de nueva creación. Maridos, esposas y los-as ex, padres, madres, hijos, sobrinos, cuñados, hermanos, tíos, abuelos, abuelas. A todos colocaron. Más Marionetas para el circo. Mientras, nuestros hijos a buscar trabajo en la germanía. 

 

Pero ya se les ha terminado el chollo. Mandarán, aquellos, a los comendadores y serán ellos los que hagan la limpia de tanto inútil. Porque la miseria que nos han provocado también les va a alcanzar a ellos que, aquí, ya no se libra ni el tato.

 

Y este País ya es el desastre que algunos querían. Acción, Reacción, Solución. Siempre han ido juntas estas palabras como un natural proceso. Se ha producido la primera. La segunda está fraguándose en todos los ámbitos sociales y pronto estallará. La tercera ni se sabe donde está y eso que es la más fácil de las tres. Pero no hay políticos, sólo vividores y garrapatas infectos de la política.

 

El honor, la honradez y la valentía hace mucho que dejaron de existir en este oscuro mundo del pillaje político. Fueron sustituidas por su inmundicia que nos han volcado, ahora, sobre nuestras cabezas y corazones.

 

La pobreza siempre es mala, muy mala y cuando te la imponen es más jodía. Cuando te la provocan a conciencia, cuando eres consciente de que tú no has sido el culpable de la misma, provoca una exasperante sensación que abre las vísceras más aplacadas.

 

¡Están jugando con fuego! Y ni la leña la hemos echado nosotros ni nosotros la hemos prendido. Nosotros sólo hemos estado trabajando en lo que nos han dejado, pagado nuestros impuestos y cumpliendo dignamente con nuestras obligaciones para con el Estado y para con los mercaderes. Han sido otros, que siempre logran salir indemnes, los causantes de tanto desafuero. Esta es la paradoja que vuelve a sufrir el pueblo que todo soporta.

 

Pero si quieren fuego lo tendrán, pensará más de uno, de dos, de tres y de millones de españoles que están hasta los huevos de tanto inútil, de tanto ladrón de guante blanco disfrutando de sus ganancias, de tanto Ibex 35 panameño y de tanta prima loca. Cuando un pueblo es atacado vilmente, le asiste el deber de su defensa. Es lo menos que se puede esperar si a ese pueblo le corre la sangre por sus arterías. Tanto sin sentido tiene esas consecuencias últimas y luego que nadie se rasgue las vestiduras, ni busque a falsos culpables.

 

Es del todo necesario un giro de 180 grados, hay que variar el rumbo que aún estamos a tiempo. Sean capaces de darlo, que, a este País y para comer nunca le ha de faltar, otros, si quieren, que se coman sus billetes de colores y los nuestros, a ver cuánto les alimenta.

 

La unión europea, creía yo, no se hizo para estos deplorables fines donde unos imponen a otros, donde unos se apoderan de la riqueza de los otros. Era, creía, la colaboración entre todos los miembros para hacer una Europa (Toda) Libre y garante de los valores universales del hombre. Pero solo son mercaderes y los buenos mercaderes se comen a los malos mercaderes y, a los que no lo son, también.

 

Ya no son tiempos de acuerdos nacionales, ni de grandes manifestaciones, todo eso ya está más que superado y nunca sirvió para nada. Si el ataque es al trabajador, al desempleado que quiere trabajar, al viejo y a la vieja, al enfermo, al que quiere estudiar, al joven que no quiere ir a ningún otro país y tantos otros. Si el ataque es a todos ellos, habrá que defenderse. Vuelve la decimonónica derecha de este viejo País a ser el verdugo de su pueblo, a robarle la poca libertad conseguida, a arrebatarle su riqueza. Nunca, a esta vieja derecha, le gustó el pueblo español. Siempre lo quiso como rebaño de ovejitas para que, con un buen perro, sean manejadas y arrinconadas en los rediles del sometimiento.

 

Primero con una huelga general indefinida, ¡Que abran ellos las persianas de este País ¡Que sepan quién hace que esto funcione! Y que ¡De perdidos, al río!

 

No están dejando otra.

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2 Comentarios
Salga usted al frente y de la cara.
Fecha: Viernes, 13 de julio de 2012 a las 20:50
Mire usted llevo casi tres años en paro, por ser mayor de 52 me han dejado 426€ y malvivimos gracias al trabajo de mi mujer. Pero no se preocupe que, de ser necesario, compartiré lo que tenga y pueda. Uno de los grandes problemas de este País está precisamente en gente como usted que, de seguro, tiene bien resuelto el día a día y no como el 30% de los españoles que hoy están pasando muchas, muchas necesidades y aumentando. Gentes que como usted son incapaces de defender lo que es de todos, ustedes sólo defienden su parcelita. Son cortos de miras, miopes de la política y de la economía. Mire usted la situación de nuestro País es extremadamente grave, muy grave. A esa situación nos han llevado todos aquellos que, precisamente, debían haber demostrado mayor respeto por la sociedad en la que viven. Les ha importado un comino lo que le pudiera pasar a su vecino. Andeme yo caliente y ríase la gente, podría cambiarse por Andeme yo enriquecido y miseria para la gente. Todos ellos han estado unidos en su expolio a los españoles, nosotros divididos en tonterías no somos capaces de hacerles frente con los medios de los que podamos disponer. La huelga general indefinida es una herramienta extrema para una situación extrema. Y le digo una cosa más, este País no levantará jamás cabeza mientras su pueblo siga vanagloriándose de su pobreza impuesta por unos cuantos listillos... Una III República es lo que hace falta. José María Hernández
PARA BENISCORNIA
Fecha: Viernes, 13 de julio de 2012 a las 10:13
Muchas gracias por su aliento. Sólo intento aplicar el sentido común, la honradez, la coherencia, la ética, la moralidad, la sencillez, mi desprecio a la codicia y a la avaricia, a la mentira, a robar a los demás lo que es suyo. Mi intento no es otro que ser digno de llamarme HUMANO. José María Hernández

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