Y todos aquellos que de
un modo entusiástico han aplaudido, también lo son, y desde ese segundo han
dejado de ser representantes de nada ni de nadie, por mucho que la partida en
la que se ha convertido el partido popular los mantenga dentro de sus filas,
donde ya la delincuencia es más abundante entre sus despachos, escaños y
gentes, que en los pasillos de cualquier penitenciaria.
Si existiese un mínimo
de decencia política, todos esos miserables “comemieldas” que se sentían
extremadamente felices aplaudiendo los recortes que le afectan a los más
necesitados del país, ni cumplen con el mandato primero de su asiento que es el
de ver el modo de velar por el bienestar social de sus representados, y no, por
el contrario, hacer cuanto está en sus manos, basados en razonamientos que ni
ellos mismos se los creen, para cargarse el llamado por ellos estado de
bienestar, como si sus bastardas señorías entendieran que todo el mundo vive
como ellos, y ellos, hijos del dios mayor, son los que tienen que fijar cuales
son los listones que limitan las “posibilidades” de vida de un español, en
referencia de un alemán, o de un francés, cuyos políticos, por cierto, cobran
mucho menos que nuestros inútiles y pasivas señorías.
Hemos pasado, por culpa
de las políticas neoliberales, que por cierto en ellas nada manda ni ordena el
rojerío, de estar viviendo en un mundo que ya estaba, aunque solo fuera
mirando, las necesidades de los más pobres de la tierra, a, gracias a todos
estos bastardos neoliberales de confesor privado, a abandonar toda mirada que
no tenga como fin primordial el ver lo que la masa política tiene que hacer
para seguir engañando a una millonada de bobos con gestos repetidos, pero que,
hasta ahora, les ha dado un resultado inimaginado.
En la campaña, fuera la
corbata, hablar de igualdad y justicia aunque les haga daño en la lengua.
Después en el poder, vencedores y vencidos en las elecciones, subirse de común
acuerdo los sueldos y prebendas, haciendo una mafia con distintas bandas al
mejor estilo de Chicago, donde los amichis encuentren unos suntuosos cargos
donde no hacen otra cosa que medrar.
Esa es la acción social que nos está jodiendo. Ahora bien, para serles fieles a las leyes naturales, ante esa acción jodedora, deseandico estoy de ver la reacción del pueblo para joder a ellos, y aquí estoy para lo que haga falta. Y como ellos, sin limite de nada. Salud y Felicidad.