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José Juan Cano Vera.
Domingo, 29 de julio de 2012

La caída de Rajoy

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[Img #3621]Peligro. Con numerosos casos (Rato) penales abiertos hay escaso margen para la escolástica o el empirismo. El manicomio nacional y regional tiene, también, abiertos varios procesos supurantes en el cuerpo político, económico y financiero. Excesos y relaciones de errores fantásticos, porque es la historia del satélite español que surca el cielo europeo. Un satélite con diecisiete velocidades porque ves a nuestro hermoso país sumido en una catástrofe que nos va a causar un irremediable desastre histórico que viene forjándose desde que Ricardo de la Cierva pronunciara aquella fatídica frase de “que error, que inmenso error” al conocer que Adolfo Suárez  sería nombrado presidente del Gobierno español. No se equivocaba el insigne escritor y político murciano de origen. Y lo lamento por Suárez que diseñó una transición precipitada y sin raíces.

Quizás Aznar también  se equivocó al designar a Rajoy como su sucesor al frente de su partido popular. Ahora se comprueba que la lenta caída de Rajoy es producto de una serie infortunada de precipitaciones y de graves errores estratégicos. Y digo, que no va a sobrar cualquier dosis de buena fe para engrasar la convivencia española y la unidad de su gobierno y de su partido. Ya, entre las rendijas de los medios de comunicación adictos, se apunta los errores de los ministros Montoro y de Guindos, con una bicefalia torpe. En la intimidad de los grandes varones se afirma que Rajoy ha sido un buen ministro, pero que no lo es como primer ministro. La tropa de José María Aznar se mueve inquieta e inquisorial. Entre ellos el presidente regional de Murcia, Ramón Luis Valcárcel, que a soto voce y sin la natural reserva culpa a su gran jefe de las carencias de nuestra Comunidad Autónoma, en estos últimos seis meses, empezando por el problema del agua, que no acaba de llegar, y ese monstruo que es el aeropuerto de Corvera, sin futuro.

Personalmente no me agradaría un rotundo fracaso de Rajoy, no sería bueno para los españoles. Y en segundo término porque no hay alternativa en la oposición.


Así que habrá que quedarse con el conocido refrán de más vale pájaro conocido que pájaro por conocer, lo que es una paradoja cómica después de saberse los últimos datos del Fondo Monetario Internacional cuya previsión no son nada alentadoras. Apuesto por el pronóstico de que en el próximo primer aniversario del Gobierno, el futuro de Rajoy entrará en un receso inicial, como el que se vaticina para el próximo año 2Ol3. La tormenta del paro que continúa amentando es un dato muy serio que nos hace ser pesimistas. Pero lo más siniestro, y perdonen por el palabro, es que cuarenta y seis millones de españoles estemos en manos de dos personajes sicopáticos. Angela Merkel, en la trastienda, y el impresentable Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo, que en cualquier instante puede terminar con la carrera política de nuestro simple Mariano Rajoy, y por elevación con media clase política. Un disparate y un posible disparo al débil corazón de La Moncloa. Esta es la cruda realidad de una Europa gobernada por unos personajes manipuladores, y a la deriva sociopolítica  con unos objetivos oscuros enfrentados a las necesidades de la Unión Europea pobre.

Termino preguntando a nuestros lectores ¿no sería más rentable volver a la peseta y a la soberanía nacional y evitar un estatus monetario en manos de unos pocos ricos?

Qué estamos en manos de unos sátrapas financieros, no hay duda. Ayer, Ignacio Camacho escribía en su formidable columna un artículo memorable, cuando apuntaba: “ Con su displicencia balsámica, lo que ha hecho Draghi es manifestar una formidable demostración de poder. Un simple fraseo suyo, de un cripticismo anfibológico, ha bastado para desencadenar un fulminante mecanismo de reacción que debe ensanchar de forma considerable su ego político. Si con unas palabritas de interpretación variable puede provocar un terremoto disuasorio, qué podrá lograr con su poderosa artillería de último recurso”.

NOTA DEL AUTOR. Las relaciones entre el Rey y Rajoy se encuentran en su peor momento debido a las presiones sufridas por don Juan Carlos para que presidiera el último Consejo de Ministros en el que se tomaron durísimas medidas, pretensiones que quedaron a medias. Por otro lado el monarca ha dejado remarcado que es partidario de un Gobierno de Concentración Nacional y que vería bien que el comisario europeo de Competencia el español ALMUNIA entrara a formar parte de ese Gabinete. Los llamados poderes fácticos de nuestro país, a la vista de la crisis con el Banco Central de Europa, los roces con la señora Merkel y los graves problemas  de las Comunidades Autónomas verdadero caballo de batalla para enderezar la crisis financiera, están chocando con el político gallego de lograr un pacto con los socialistas de Rubalcaba, desde luego dispuestos a colaborar. A este pacto nacional se opone frontalmente el clan de Aznar, Esperanza Aguirre y Javier Arenas.

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