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José María Hernández.
Miércoles, 1 de agosto de 2012

Para mi País y para mi Mundo

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[Img #3646]No quiero empresas más grandes ni con más dinero que la Hacienda del Estado. Tampoco que las grandes empresas se llenen de beneficios gracias a sus amplios márgenes comerciales y que evadan ese dinero, que es nuestro, a los paraísos fiscales. En mi Estado, la propiedad y la gestión privada no están al servicio de unos pocos, si no al aumento del Estado del Bienestar para todos. Pues, no han de olvidar que son como una concesión que se les hace y que sus plusvalías han de revertir en la ciudadanía, quienes son los verdaderos soberanos de la riqueza nacional.  

 

La enseñanza pública laica, la sanidad pública y la dependencia son el máximo garante de esa soberanía del pueblo español. La actividad privada no es más que una cesión que jamás podrá causar perjuicio alguno a la actividad social de nuestro País. Es por ello que la actividad privada debería quedar relegada a un mero apoyo de aquellas y nunca en competición y mucho menos en superación a los medios públicos. El afán de lucro inmanente a lo privado quedaría condicionado por márgenes comerciales supervisados y aprobados por la autoridad competente que velaran siempre por el equilibrio entre el servicio prestado y su coste, sin subterfugios.

 

El ímpetu creador, de superación y de mejora no quedaría supeditado a la esfera de tal o cual parcela de la sociedad, si no que esos afanes de evolución y mejora serían para la Nación entera, que será la verdadera y única beneficiaria y no aquellos involucrados directamente.

 

Es el Estado Español, es la Nación Española, es el Pueblo Español el único beneficiario de los esfuerzos de que los españoles sean capaces de hacer. Ninguna empresa, ni holding, ni corporación serían los beneficiarios últimos de tales esfuerzos. Los ciudadanos españoles han de ser los destinatarios finales de cuanta mejora sea el País capaz de realizar. Este es un Estado Social y no privado.

 

La propiedad privada ha de ser limitada. Estamos sufriendo y padeciendo la desregulación de lo privado. Lo privado no es más que el robo de lo que es nuestro. Qué nos queda como Nación, además de pagar y pagar lo que ellos quieran. Nos han estado arrebatando durante décadas nuestras fuerzas y valores y hoy tenemos la miseria en nuestras casas y hogares y, eso, quien aun los conserve.

 

No es sólo un problema español, es el problema del mundo. Y todos los pueblos de nuestro mundo han de reaccionar a tiempo. Basta ya! La riqueza de nuestro planeta no se hizo para el deleite de cuatro sinvergüenzas, se hizo para el disfrute de cuantos vivimos en el. Es la hora de la socialización del planeta Tierra. Es el individuo, como parte fundamental de la sociedad, el beneficiario final de cuanto progreso y desarrollo seamos capaces de hacer. No es el individuo, como parte de una elite, el único agraciado. Son a estos a los que nos toca combatir ahora. Estas elites han de ser desenmascaradas y escarmentadas.

 

Nos están conduciendo a un mundo de paranoicos y psicópatas donde el único fin es acabar con el ser humano. No podemos ni debemos quedarnos impasibles y hemos de tomar las posiciones que nos corresponden.

Aunque pueda parecer apocalíptico, estamos inmersos en la última guerra entre el Bien y el Mal. Usted que lee este llanto reivindicativo, debe saber de qué parte esta. Y, cuando lo sepa, tomar sus medidas, ayudar a que el Bien se establezca de una vez para siempre y de forma determinante.

 

Intentaran confundirle y usted ha de estar preparado para entender la mentira. Impedir que vuelvan a ganar es el único objetivo. Y no dudar en emplear sus mismas armas. No son los tiempos para poner más la otra mejilla, que siempre nos la parten. Son tiempos de reacción y de creación de una nueva forma de vida en este maravilloso planeta, que bien merece la pena.

 

Este mundo está lleno de riqueza para todos, el eterno problema es que unos pocos siempre la han querido solo para ellos. Este ha de ser nuestro combate, nuestra lucha.

 

Socialicemos el Planeta Tierra. Y que nadie pueda quedar fuera de un cacho de felicidad por no tener un duro en sus bolsillos…

 

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