Alemania es diferente, Angela Merkel también. La canciller suele comparecer
ante los medios de comunicación social en carne mortal con su rostro de madera
que oscila entre el estreñimiento, el cólico nefrítico o el impasible ademán,
tipo Goebels. Se le nota fondona y cansada de leer las épicas cartas de amor de
Mariano Rajoy, Monti y demás esclavos del sur europeo. Está la canciller de
hierro, metal propio de la política alemana, instalada en la bordería. Suelta
monosílabos tales como ar, jail, jerr, firmes; frases hechas como
"esprejen si doicht", latiguillos como "doisland",
"main firerr" y frases de manual como "ispanichen gandules"
o "Murciar bitter cardero", giros apegados al nuevo nacismo
capitalista de las primas de riesgo o los bonos basuras, o proclamas al estilo
de Hess para acojonar a esos pequeños españoles de tipo parecido al sublime
alcalde de Marinaleda, el moderno "tulipan negro" español fabricado
en la andalucía de los EREs que nos ha enseñado a comer caviar y tomar Don
Perignon si estos manjares no los tenemos en nuestras exhaustas nevericas,
siguiendo el manual de la casta política nacional.
Desde el secarral murciano que tan bien describiera Vicente
Medina, frau Merkel "jail" el pasmo europeo, el prieten las filas de
los Nibelungos, nos suena a música celestial y desde los prados de la campiña
cartagenera, las órdenes y las palabrotas de Doña Ángela rodeada de sus periodistas
roedores. Es verdad, todos tenemos derecho a cinco minutos de gloria y a una
hora de mentecatez, aunque lo irritante es la impunidad con que habla y
predica, sin brotes verdes en los países invadidos del sur por el neonazismo
alemán que ruge por los caminos y rutas de Europa, convirtiendo la crisis en
una losa para la seguridad nacional, convertidas las fuerzas armadas españolas
en un ejército de Gila. Y es que la directiva de defensa recoge por vez primera
el riesgo que implican los recortes militares sin capacidad ni siquiera de
ocupar Andorra, es un decir. Y lo que es peor o casi, transformando nuestras
neveras en pura chatarra.
Sólo cabe una reacción ante el ordeno y mando de Sor Ángela,
que los antiguos lacayos Goldman Sachs se pongan de acuerdo, y junto al
acobardado Rajoy, pongan los pies contra la pared. Joder, decimos muchos, que
se coman sus Mercedes, sus Opel, sus ordenadores, sus electrodomésticos y todo
lo que venden a los pobretones del sur de Europa. Y que el euro se lo coman ellos
solos con muños. Ya se sabe, históricamente hablando, que esta gentuza sólo
entiende la dialéctica de la patada en los "güevos" y tente tieso. Sí
señores, estoy muy cabreado, pero ello no es óbice para tener razones sólidas.
Y Mariano, a ver si te dejas de gallegadas. Sois unos títeres de Alemania.
NOTA DEL AUTOR.-Dos hechos espectaculares pero cada uno en las antípodas, aparentemente,
han roto la siesta veraniega de la Región y a sus hombres más preclaros .El más
hermoso y romántico ha sido la iniciativa del consejero Manuel Campos con su
homilía para enderezar los clubes de alterne, sin necesidad de viagra alguna. Sus
meditaciones seráficas sobre los clubes- son impagables, y ha supuesto un
subidón en sus carrera políticas entre los imprescindibles. Los murcianos
sometidos a las crisis, incluso la sexual, no lo olvidaran en el futuro su
piedad.
El otro tema las espectaculares subvenciones de la UCAM a organizaciones eclesiásticas. Se cree que pasan de los cien millones de euros. Nada se dice sobre sus probables subvenciones políticas. Sospecha irrelevante, pero eficaz. Ante tanta generosidad inmaculada caben determinadas preguntas de cajón:¿tanta pasta gansa gana el presidente José Luis Mendoza, presidente de la UCAM como para repartir tantos milloncejos como un Banco de los de antes, de dónde salen tales cantidades mareantes, milagro? La parábola de los panes y los peces es una pálida imagen de la realidad, en este curioso caso...