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Thomas Paine fue uno de los padres de la revolución
americana del XVIII y también tomó parte en la francesa de 1789, (por cierto,
Robespierre le mandó a detener por actividades antipatrióticas creo que con
poca justicia). Paine era un pensador lúcido. Sostenía que ninguna generación
tiene derecho a imponerle a las siguientes su estilo de gobierno, es decir, que
ninguna generación puede controlar la vida de las futuras desde la paz del
sepulcro. Y que razón tenía.
La Constitución del 78 es uno de esos ejemplos de
constitucionalismo despótico en donde una generación se hace dueña del futuro
de otras y quiere dejar atado y bien atado lo que aprueba para que las
siguientes no puedan modificarlo con la misma facilidad con que ellos la
aprobaron, por referendum. La Constitucion del 78 en este punto es claramente
ilegítima y por tanto debe de ser derogada por el mismo procedimiento en que se
aprobó, un referendum, con monarquia y estado autonómico incluido si esa es la
voluntad de la nueva ciudadanía que toma el control de los asuntos públicos.
El régimen tramposo de la bipartidocracia PPSOE se hunde, se acerca a su fin,
un montón de señales lo indican, ya no está esto en el terreno de lo sutil,
sino de lo obvio.
La manifestación ante el Congreso el 25-S no será la madre de todas las
batallas, pero servirá para ir avanzando en el proceso de golpear con ariete la
muralla de la bipartidocracia de PPSOE hasta reducirla a cenizas.
Un nuevo gobierno de la calle tiene que hacer cosas con urgencia. Purga en el
aparato del Estado. Destitución del Constitucional en pleno, son lacayos y
paniaguados de la bipartidocracia. Depuración en el Supremo de todos los jueces
clientela de la corrupta partidocracia que son los más, por cierto. En la
Administración pública otro tanto de lo mismo. En la Justicia aplicar con seriedad
el principio de responsabilidad y nos quedamos sin muchos jueces fabricantes
habituales de arbitrariedad e injusticia. En un contexto revolucionario
ciudadano estas medidas se vuelven fáciles, propiciadas por los vientos de la
historia que convertidos en huracanes harán fácil lo que antes era difícil.
Los ex altos cargos cuyos delitos no hayan prescrito no se pueden ir de rositas
a su casa, deben de responder de sus actos. Tribunales ciudadanos deben de
garantizar procesos imparciales a políticos que han abusado de sus funciones y
se han enriquecido del cargo o aparecen con las manos llenas de dinero sin
poder justificar en su sueldo oficial o con ingresos legítimos el extra
conseguido.
El grueso de la partidocracia aprobó una ley que restringe el acceso a las
legislativas a los nuevos partidos con la traba de los avales. Eso puede ser un
delito contra los derechos fundamentales anejo a otro de asociación ilícita de
PPSOE más CIU y PNV, los autores de su aprobación. Por cierto que IU y UPD se
quedan en puertas de ese proceso porque ambos en su enmienda a la totalidad de
la reforma electoral (publicada en el diario del Congreso) no pusieron reparo
alguno a la exigencia de avales que a ellos tambien beneficiaba, demostrando
así cual es su real y verdadero talante democrático así como su catadura moral.
Un tribunal no partidocrático puede declarar acto delictivo contra los derechos
fundamentales esta tentativa de golpe de Estado de los avales y considerar
asociación ilícita de malhechores a los cuatro partidos que la aprobaron con
disolucion de sus actividades y decomiso de sus sedes, lo que sería un gran
progreso de la democracia. No estamos en una batalla entre izquierdas y
derechas sino entre la ciudadanía o la calle y el poder establecido. Es la
lucha entre dos Españas, la oficial y la real.
La verdad es que el proceso promete, nuevos líderes se asoman al panorama, tan
heterogéneos como Sanchez Gordillo y su socialismo utópico que consigue
realizar en Marinaleda y Mario Conde con su nuevo partido Sociedad Civil y
Democracia, que puede restarle no pocos apoyos al PP fundamentalmente. Ya veremos
a otros postulantes también, no faltara el superfamoso ex juez, Garzón, que
ahora se insinua como salvador de la patria y perseguido de la justicia. Y más
nombres que habrá que añadir a la lista.
Sacando en limpio, que el asalto al poder de la bipartidocracia promete mucho,
tiene futuro, muchas facetas que abordar, la calle es de la ciudadanía y el
poder a medio plazo tambien lo será.